mardi 17 juillet 2012

Afirmación.

Es como si poco a poco mi vida se fuera encaminando hacia dónde yo quiero que vaya. Prometo luchar por lo que quiero. Prometo hacerme feliz a mí, y a los que me rodean. Prometo no rendirme y hacer que de alguna forma mis sueños y mis metas se cumplan... aunque todavía no tenga del todo claro cuáles son... ¡Voy a hacer que funcione! Me siento capaz de ser dueña de mi propio destino.

jeudi 7 juin 2012

Futur Proche

Juro que puedo escuchar el 'tic tac' de los relojes.
Tic Tac. Tic Tac. Tic Tac. Marca el tiempo, se prolonga indefinidamente mi indecisión... primer año, segundo año, tercer año, cuarto año, enero, febrero, marzo, abril, mayo, junio... Y todavía, todavía no sé qué carajos hacer el año que viene.
Intento no presionarme, supongo que en algún momento me voy a dar cuenta. Pero siento que voy a decidir una carrera random, voy a estudiar, me va a gustar relativamente, voy a conseguir trabajo de eso, me va a ir regularmente, pero nunca voy a sentir pasión ni la vocación para lo que elija... Presiento que voy a conformarme.
El problema es que no me visualizo en nada. O tal vez sí, leyendo, viajando, aprendiendo idiomas y hablando con personas de todas las culturas... ¿Alguien puede decirme dónde puedo encontrar un trabajo dónde ejercer todo eso? Que no implique números, ni administración, ni ser profesora de nada, por favor... Por ahora lo que más me llama es Comunicación Social y/o Letras. Las materias me encantan, sí, todo muy lindo. Sí. Pero, ¿Y después? Periodista no quiero ser. Creo. No tengo una buena imagen de los periodistas. No quiero estar delante de una cámara ni siento que sea buena redactando, además siento que debería tener una opinión formada respecto a todo y no me veo como una de esas personas que pueden defender una idea consisamente (aunque crea tener razón). Que se yo, tal vez no tenga nada que ver, lo que quiero decir es que no me veo a mí misma en el papel que yo prejuzgo es el de un buen periodista.
Así que, cómo verán básicamente estoy más perdida que turco en la neblina. :)

Variedad de humores

Que emo se volvió mi blog, dios mío!
Subo una foto para alegrar el panorama


Porque cada día hacen mi existencia más feliz.

vendredi 18 mai 2012

Hacele el amor a la vida. 

mardi 8 mai 2012

Estrolate nomás

Es increíble como puedo pasar de la cumbre de la felicidad, a las lágrimas en un mismo día... Todo se reduce al miedo que sufro. En este momento me encantaría estrolar mi cabeza contra el teclado, si eso por lo menos me hiciera sentir un poco mejor conmigo misma.
Por un lado quisiera sacar absolutamente todo afuera, todo lo que siento hace meses, todo lo que no puedo poner en palabras pero sé que está ahí, todo lo que siento que el resto no entiende. Pero por otro me da vergüenza, tengo miedo de que me juzguen o de vulnerable, o de dramática, o de insegura. Porque sé que lo soy, o que lo fuí, y en serio (en serio) quiero modificarlo. Estoy cansada de que me etiqueten en todo eso y quedarme encerrada en ese papel. Me siento muy distinta a lo que solía ser yo. Necesito que de mi cabeza fluyan todas esas ideas, y siendo sincera, 140 caracteres en twitter no me alcanzan. Me alegraría más saber que nadie entra al blog, me sentiría más libre de ser yo misma por un momento, sin miedo a que me digan "esta mina es una pelotuda". Necesito poner en orden mis sentimientos y pensamientos, básicamente. Mientras tanto, en la vida real voy a seguir riendo y sonriendo. Voy a ser feliz. Pero hay otra parte de mí con la que no sé qué hacer, ni a quién mostrársela (o a quién volversela a mostrar).

Sinceramente

Te extraño sí. Te extraño, pero te tengo miedo. Sinceramente.

Vulnerabilidad (antes no me avergonzaba de eso)

Me estoy ahogando en mi propio vaso de veneno. Podría cambiar, pero me da demasiado miedo moverme. Podría hablar, pero la vergüenza es mayor. El arrepentimiento, la culpa, el orgullo, el futuro y el pasado, todo, todo, me acobarda... El tiempo me mueve, me dejo trasladar como una marioneta. Sabiendo que a cada minuto que pasa más lejos voy a estarte estar: Sabiendo que a cada minuto que pasa la agonía se vuelve más insoportable, pero esperando, deseando fervientemente, volver a la falsa confianza que alguna vez guió mis decisiones.
Odio nuestros orgullos como me odié a mí misma.
Odio volverme irónicamente fuerte en mi vulnerabilidad.

Nisiquiera tiene sentido para mí. Aj.